Reformado para cumplir su cometido, el ámbito de la calle 49 entre 7 y 8 cobijó, desde entonces, las óperas, los ballet y los conciertos programados. Se sumaron a este esfuerzo conjunto los más destacados artistas nacionales de las distintas disciplinas que acompañaron a los cuerpos estables. Allí se celebró en 1990 el Centenario del Teatro con la puesta en escena de “Otello”, la ópera de Verdi que cien años atrás había inaugurado la institución. Finalmente, el 12 de octubre de 1999 se inauguró la sala principal, a la que posteriormente se denominó Alberto Ginastera , del Centro Provincial de las Artes Teatro Argentino , con un programa que incluyó, en su primera parte, el ballet “Tango en Gris” con coreografía de Oscar Araiz y música de Atilio Stampone, y en el complemento, un concierto lírico en el que se interpretó fragmentos de óperas de los compositores Giuseppe Verdi, Charles Gounod, Umberto Giordano y Gaetano Donizetti. La sala posee la forma tradicional “a la italiana” en herradura, y entre plateas y los tres niveles de palcos y galerías está en condiciones de albergar a 2000 espectadores. La maquinaria escénica de avanzada permite ofrecer obras de difícil montaje, con plataformas móviles y un sistema computarizado de iluminación de última generación. Presidiendo la sala se alza una imponente araña de bronce de tres toneladas y 400 lámparas de 25.000 wats. Unos meses después, el 22 de mayo de 2000, quedó inaugurada la Sala Astor Piazzolla , dedicada a las artes de cámara con capacidad para 300 espectadores. Asimismo, en el primer subsuelo fue habilitada la Sala de Exposiciones Emilio Pettoruti , espacio en el que se realizan grandes muestras dedicadas a las artes plásticas. Con la recuperación de su sede propia, el Teatro Argentino volvió a contar con condiciones óptimas para cumplir con su noble objetivo: acercar a sectores cada vez más amplios de la población las más jerarquizadas manifestaciones artísticas.
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