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Ópera contemporanea
Historia del llanto. Un testimonio
de Carlos Mastropietro
Esta obra de cámara compuesta por encargo del Centro de Experimentación y Creación del Teatro Argentino de La Plata se basa en la novela homónima de Alan Pauls y contará con la conducción musical de Carlos Britez y la dirección escénica de Analía Couceyro y Minou Maguna.
El jueves 22, viernes 23, sábado 24, domingo 25 y martes 27 de septiembre próximos, a las 21, en la sala con acceso por 10 y 53 del Centro de Experimentación y Creación del Teatro Argentino, dependiente del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires, se producirá el estreno mundial de la ópera contemporánea Historia del llanto, un testimonio, compuesta por Carlos Mastropietro y basada en la novela homónima de Alan Pauls.
La dirección musical será de Carlos Britez y la puesta en escena de Analía Couceyro y Minou Maguna. Actuará Diego Velázquez e intervendrán los cantantes Virginia Majorel, Graciela Oddone y Oreste Chlopecki.
La orquesta estará integrada por Mariano Malamud (viola), Carlos Vega (contrabajo), Sergio Catalán (flauta), Federico Landaburu (clarinete), Oswald Macias Zuluaga (trombón), Enrique Schneebeli (trombón), Christian Morabito (corno), Diego Lipsky (acordeón), Gerardo Cavanna y Ezequiel Vargas (percusión).
Historia del llanto según su compositor y las responsables de la puesta
Dice el compositor Carlos Mastropietro: “Historia del Llanto es –en un sentido amplio- una ópera de cámara basada en la novela homónima de Alan Pauls que en su estructura responde al texto en su totalidad. La adaptación de la novela, de la que también me encargué, procura recoger determinados aspectos de la misma de diversos modos. Así, los textos que aparecen en forma explícita, corresponden a la selección de algunos elementos presentados, entre otros aspectos, desde su característica literaria. Otros componentes de la novela se manifiestan sólo en forma musical y no por ello debe suponerse –dado el valor que suele darse a la palabra por sobre la música- que se les otorga menos importancia. De éstos, además del aspecto literario, se toman otras características como lo constructivo o lo musical, entre otras cuestiones más complejas. Los pasajes que aparecen actuados o cantados están tomados directamente de la obra original, en su mayoría sin modificaciones. Una forma de utilización del texto se basa en la manipulación de ciertos párrafos de forma que, aprovechando la posibilidad de simultaneidad de lo sonoro, en la obra musical aparecen superpuestos de acuerdo a la interpretación de determinados pasajes de la novela. Aunque en ésta no hay superposición tal como es entendida en la música o como puede ocurrir con los pensamientos, existen elementos que la insinúan. En este sentido, esta idea se traslada a casi todos los aspectos de la obra en mayor o menor medida, manifestándose por ejemplo en la coexistencia temporal de diferentes afinaciones y velocidades o la simultaneidad de cuestiones rítmicas, estructurales, registrales y también escénicas. Se plantea un trabajo con diferentes niveles de transmisión del contenido del texto, de acuerdo a la manera de aparición en la obra, ya sea actuado, cantado o cantado-hablado y dentro de estas formas puede encontrarse la utilización semántica, sonora o sus instancias intermedias. Tal como ocurre en la novela, en la obra no hay diálogos y muy pocas veces aparecen textos en primera persona. Las voces rara vez suenan solas y en muchas ocasiones lo cantado está conformado por la voz y uno o más instrumentos estrechamente ligados a ésta, conformando una resultante compleja. La parte vocal está integrada por dos voces femeninas agudas, un bajo y un actor. El actor hace las veces de personaje principal pero también de narrador en una suerte de coexistencia de roles. Las dos voces femeninas y el cantante cumplen diferentes papeles: coro, madre, padre, abuela, abuelo, amigo, vecino, entre otros. Participan también en los textos del actor comentando, complementándolo o como componentes musicales, ya sea en forma sucesiva o superpuesta, a través del canto o el habla. Para conformar el ensamble de instrumentos se eligieron principalmente algunos de los que pueden desempeñarse en los registros medio-grave y grave, aunque los registros agudo y sobreagudo también aparecen por momentos como contraste. Participan diez instrumentistas: flauta baja y flauta en sol, clarinete bajo, corno, dos trombones bajos, dos percusionistas, acordeón, viola y contrabajo. El instrumental de percusión y accesorios es variado y consta de instrumentos no tónicos. Instrumentistas y cantantes también participan por momentos de la percusión y otros recursos”.
Una de las responsables de la puesta, Analía Couceyro, afirma por su parte: “En esta historia del llanto un adulto relata, en ambigua tercera persona, situaciones y hechos que lo formaron. La infancia omnipresente y esquirlas que saltan (como los fragmentos del vidrio atropellado por el triciclo de los cuatro años) hacia la adolescencia y juventud, teñidas de militancia. Este niño solitario tiene una habilidad, fomentada por su padre y utilizada por todos los que lo rodean: la sensibilidad. Mecanismos se ponen en marcha como consecuencia de sus lágrimas infantiles. El actor (el niño sensible, el que juega solemnemente, el que repite como ritual) es interrumpido, contenido, agobiado y cercado por ese ejército de músicos uniformados como los amigos de su padre en la pileta y por esos cantantes confidentes disfrazados, y por lo tanto, poco confiables. Por suerte esta Superman para rescatarlo, o al menos retenerlo hasta la huida”.
Por último, la otra encargada de la dirección escénica, Minou Maguna, expresa: “Por tratarse de un testimonio, la novela navega entre el pasado y el presente. Nosotras decidimos incluir al futuro y así armamos los tres espacios que trabajaremos a tres canales. La luz será siempre proyectada creando un clima que integrará por momentos los tres ambientes y en otros los aunará en la atmósfera pop de la infancia del autor o en el ambiente militar propio su adolescencia. El devenir será, como siempre, una sorpresa, incluso para nosotras que hemos pensado crear el video/luz en tiempo real, sobre un guión previo que construiremos según la partitura y las ideas del director para la interpretación de la música. De esta manera, cada función será distinta, no sólo a nivel sonoro sino también visual, aunque las variaciones para algunos puedan resultar imperceptibles”. |